Se llama Alberto.Muchas veces va a su ritmo, por no decir a su bola, lo que no le impide ser un buen estudiante de inglés.
Hoy, mientras vemos Muzzy 4, la princesa sugiere a Bob y a Muzzy que se escondan '...behind the statue', lo cual me da una repentina idea: voy a poner a alguien haciendo de estatua y que los demás se coloquen con respecto a ella siguiendo mis instrucciones.
-Alberto, ¿te importaría ayudarme? Necesito que te subas a esta mesa y que hagas de estatua.
Alberto no duda un instante y ya lo tengo encima de la mesa, sonriente y mirando al público.
-Pero es que la estatua de la de un torero. ¿Podría ser?
Lo estoy mirando a os ojos.
Durante menos de un segundo veo como busca la figura dentro de su cabeza.De pronto, sin aviso de ningún tipo, pasa a la postura de la foto que hay junto a este texto. Serio, plantado, recibiendo al bicho.
Y yo no puedo, ni quiero, evitar una serie de carcajadas, porque cuando aparece la complicidad teatral entre maestro y alumno es una de las experiencias más divertidas que se pueden vivir en nuestra profesión.
Alberto se llama. ¡Qué tío!








